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Convocatorias sin dramas: un método que sobrevive al viernes por la noche
Quién juega, quién se queda y cómo se dice. Un proceso sencillo para cerrar la convocatoria sin mensajes a las once de la noche ni padres a la puerta del vestuario.
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La convocatoria es la decisión más visible que un entrenador de base toma todas las semanas. El entrenamiento, la táctica y el trabajo de puertas adentro se quedan dentro; la lista del sábado es pública, y la leen veinte jugadores y cuarenta padres.
Y sin embargo, en la mayoría de las categorías, se cierra así: viernes por la noche, en el sofá, subiendo por el grupo de WhatsApp para intentar recordar quién faltó al entrenamiento del miércoles.
El problema no es elegir, es acordarse
La elección en sí es la parte fácil: cualquier entrenador sabe quién está trabajando bien. Lo que falla es la memoria administrativa. ¿Quién entregó el reconocimiento médico? ¿A quién han castigado en el colegio? ¿Quién avisó de que iba al cumpleaños de su abuela? Esa información existe, pero está repartida entre conversaciones, papeles y cabeza.
El método que sigue no decide por ti. Solo garantiza que, el viernes, lo tienes todo delante.
Lunes: el estado de la plantilla
Después del primer entrenamiento de la semana, cinco minutos: quién entrenó, quién faltó, quién se quejó de algo. No es para castigar ausencias, sino para que al final de la semana la conversación sea sobre hechos y no sobre impresiones.
Miércoles: la prelista
A mitad de semana ya se sabe casi todo: lesiones confirmadas, indisponibilidades avisadas, sanciones. Haz la prelista con dos más de los que van a ir. No la publiques: es tuya. Sirve para ver qué sigue en el aire y para preguntar a quien falta por responder.
Viernes: cerrar y comunicar
Con el trabajo del lunes y del miércoles hecho, cerrar es tachar dos nombres. La comunicación es donde nace la mayor parte de los dramas, y la regla es una: quien se queda fuera lo sabe primero y sabe por qué. Un mensaje directo de dos líneas evita el noventa por ciento de las conversaciones difíciles del sábado.
La lista pública sale después, siempre en el mismo formato y en el mismo sitio: hora de concentración, lugar, equipación y los nombres por orden alfabético. Orden alfabético, no por importancia, porque en las categorías de base la lista no es una jerarquía.
Lo que queda al final de la temporada
Si este registro vive en un cuaderno, muere en junio. Si vive en un sistema, al final de la temporada tienes el mapa completo: cuántas convocatorias tuvo cada jugador, quién no falló ni un entrenamiento, quién estuvo siempre disponible. Con eso se hacen las conversaciones de final de temporada, y también las decisiones de la siguiente.